Por Marta Bruguera Bonfill, Responsable Técnica Global de Porcino en Royal Agrifirm Group
La selección genética ha sido fundamental para la evolución de las cerdas hacia la prolificidad y la eficiencia, lo que ha dado lugar a un aumento del número total de lechones nacidos, así como del número de lechones destetados por cerda.
Sin embargo, el aumento del tamaño de la camada ha resultadoen una reducción del peso medio al nacimiento de los lechones, así como en una mayor variabilidad de los pesos dentro de la camada y un mayor porcentaje de lechones de bajo peso (Calderón et al., 2016). Estas condiciones limitan el acceso de los lechones a las mamas, que además en muchos casos son inferiores al número de lechones. Asimismo, se ha constatado una reducción de la superficie placentaria y del flujo sanguíneo por lechón, junto con un aumento de la duración del parto (Oliviero et al., 2019), atribuidos principalmente al mayor número de lechones nacidos, lo que ha incrementado el riesgo de hipoxia, la tasa de nacidos muertos y la de lechones con vitalidad reducida (Langendijk et al., 2018). En consecuencia, a pesar del aumento de la producción de calostro, se ha reducido su consumo por parte de los lechones (Theil et al., 2023), lo que compromete su inmunidad y supervivencia (Devillers et al., 2007). Estos cambios genéticos también han tenido un impacto significativo en la morfología de las cerdas hiperprolíficas actuales, que son de mayor tamaño, tienen una mayor capacidad uterina y presentan mayores demandas metabólicas. La eficiencia alimentaria ha mejorado notablemente, lo que ha dado lugar a animales con una composición corporal más magra, menos grasa dorsal y una mayor tasa de crecimiento (Theil et al., 2023). Sin embargo, estos animales también tienen una menor capacidad de ingesta de pienso y rusticidad, lo que conlleva mayores exigencias en materia de nutrición, manejo e instalaciones (Bortolozzo et al., 2023).
Para que estos animales altamente productivos alcancen su máximo potencial genético, es esencial un control riguroso y exhaustivo de la alimentación, el manejo, el ambiente y las instalaciones, el bienestar y la salud en todas las etapas de la producción. Dada su gran importancia en términos de producción, nos centraremos en la fase de transición, también conocida como periodo periparto. Este periodo constituye un punto de inflexión crítico para la cerda debido a los cambios endocrinos, fisiológicos, nutricionales y de manejo que se producen durante una fase de elevados requisitos energéticos y proteicos para sustentar el crecimiento fetal, el proceso de parto y la producción de calostro y leche. El éxito de esta fase garantiza una producción óptima de calostro (tanto en cantidad como en calidad) y leche, así como un parto satisfactorio. Estos factores no solo afectan directamente a la productividad, fertilidad, prolificidad y longevidad de la cerda, sino que también tienen un impacto directo en la supervivencia y el crecimiento posterior de los lechones.
Cambios hormonales en el periodo de transición
El período de transición es extremadamente complejo y aún no se ha dilucidado por completo a nivel endocrino. No obstante, en los párrafos siguientes se describen algunos de los cambios hormonales clave que determinan el éxito
del parto y la producción de calostro y leche.
La progesterona es una hormona de vital importancia para el mantenimiento de la gestación. Ejerce un efecto inhibidor sobre la musculatura lisa del útero, lo que impide las contracciones uterinas y, por lo tanto, mantiene la gestación. Durante el periodo de transición, entre los días 110 y 112 de gestación, se observa una disminución gradual de los niveles de progesterona, con una caída brusca que se produce aproximadamente 48 horas antes del parto. (Eldridge-White et al., 1989).
Una vez que los fetos llegan a término, desencadenan el inicio del parto y la producción de calostro y leche. Este complejo mecanismo hormonal da lugar a un aumento de los niveles de cortisol fetal. El cortisol fetal a nivel placentario promueve la conversión de la progesterona en estradiol y, al mismo tiempo, provoca un aumento de las concentraciones de prostaglandina F2α (PGF2α). Esta última, a su vez, estimula la regresión de los cuerpos lúteos, lo que detiene la producción de progesterona y aumenta la secreción de relaxina, cuya concentración desciende drásticamente horas antes del parto, facilitando, entre otros factores, las contracciones uterinas. Como resultado de este proceso, se produce una reducción drástica de los niveles de progesterona, un aumento de los niveles de estrógenos, prostaglandinas y prolactina, y un aumento de la sensibilidad uterina a la oxitocina. Estos cambios son esenciales para el desarrollo del útero y la vagina, la relajación de los ligamentos pélvicos y la dilatación del cérvix, así como para el aumento de las secreciones reproductivas y las contracciones uterinas, el comportamiento de anidación, la secreción de oxitocina y el parto.
El sistema endocrino también desempeña un papel crucial en el desarrollo de la glándula mamaria y en el inicio de la producción de calostro y leche. El desarrollo de la glándula mamaria comienza durante la etapa fetal, y su crecimiento y diferenciación continúan a lo largo de toda la gestación. Sin embargo, cobra especial importancia en el último tercio de la gestación y durante el período periparto, principalmente debido a los efectos hormonales descritos anteriormente. Tras el parto, el crecimiento de la glándula mamaria depende de su vaciamiento y, por lo tanto, de la intensidad de la succión por parte de los lechones (Hurley, 2019). En este sentido, la vitalidad de los lechones es esencial para el éxito de la lactanción (Grahofer et al., 2023).
Durante el parto y en las horas posteriores, los niveles elevados de oxitocina permiten la eyección espontánea del calostro. La placenta difusa de tipo epiteliocorial de las cerdas impide el paso de las inmunoglobulinas. Además, los lechones nacen con escasas reservas de energía corporal; por lo tanto, su supervivencia neonatal depende de la ingesta de calostro durante las primeras 24 horas de vida (Quesnel et al., 2012). El calostro es una fuente esencial de inmunoglobulinas, linfocitos, factores de crecimiento, enzimas y micro y macronutrientes, que proporciona al lechón la inmunidad y la energía necesarias para la supervivencia (Rooke y Bland, 2002).
Factores clave durante el periodo de transición
En este complejo contexto, es esencial abordar el periodo de transición de forma holística para garantizar el éxito. A continuación, se enumeran los factores clave a tener en cuenta durante este periodo:
Estrés
Es esencial minimizar el estrés a todos los niveles, ya que este puede reducir la secreción de prolactina y oxitocina, disminuyendo así las contracciones uterinas y la secreción de calostro y leche. El estrés también puede provocar alteraciones de comportamiento en la cerda, como nerviosismo y agresividad. Estos comportamientos pueden resultar en un mayor número de lechones aplastados o incluso en su rechazo. Además, el estrés crónico o repetido reduce la respuesta inmunitaria, lo que compromete la salud de los animales.
Movimientos de los animales
El periodo de transición coincide con un cambio de alojamiento, pasando de la sala de gestación a la sala de maternidad, lo que generalmente implica pasar de un alojamiento en grupo a uno individual. Las cerdas deben trasladarse con extrema calma y cuidado. Para ello, son esenciales el diseño funcional de los pasillos y una iluminación adecuada. Además, para garantizar una adaptación previa a las nuevas condiciones, es crucial realizar el cambio de alojamiento con suficiente antelación al parto.
Control abmiental y alojamiento
La temperatura óptima de confort para las cerdas se sitúa entre 18 y 22 °C, con una humedad relativa ideal del 60-75 %, para prevenir el estrés térmico, que podría prolongar el parto y reducir el consumo de pienso, así como la producción de calostro y leche. Por otro lado, los lechones recién nacidos requieren un microclima con temperaturas entre 34 y 38 °C durante las primeras horas y días de vida. Para lograr la máxima eficiencia energética, es esencial contar con un buen aislamiento térmico en las naves, así como con un sistema de ventilación que mantenga una buena calidad del aire sin crear corrientes de aire sobre los animales. Además, son necesarios sistemas de refrigeración, especialmente en climas más cálidos. También es esencial proporcionar un espacio libre óptimo por animal y un diseño funcional para la sala de partos, incluyendo una zona de descanso calefactada para los lechones.
El uso de parideras libres permite el movimiento sin restricciones de la cerda, lo que reduce sus niveles de estrés y mejora su motilidad intestinal a través del ejercicio. En dichos sistemas, se ha constatado un aumento del comportamiento de nidificación (Peltoniemi et al. 2021), junto con una reducción de la duración del parto y del número de lechones nacidos muertos. Aunque se ha observado una mayor mortalidad perinatal de los lechones debido al aplastamiento, se puede lograr un equilibrio mediante el confinamiento parcial de la cerda durante los primeros días alrededor del parto.
Materiales de enriquecimiento ambiental
Proporcionar materiales manipulables a libre disposición y de fácil acceso reduce los niveles de cortisol preparto y aumenta los de prolactina y oxitocina (Yun et al., 2015). Se ha demostrado su efecto positivo en la manifestación del comportamiento de nidificación y en la reducción de la duración del parto, los nacidos muertos y la mortalidad perinatal. El material ideal es la paja, que también sirve como fuente adicional de fibra, reduciendo el riesgo de estreñimiento. Sin embargo, en determinadas instalaciones, la paja compromete el drenaje adecuado de los fosos de purines; en este caso, recomendamos utilizar sacos o cuerdas de yute como alternativas.
Higiene
Durante el parto, existe un alto riesgo de contaminación microbiológica, lo que aumenta el riesgo de infecciones urogenitales y de síndrome de mastitis, metritis y agalactia (MMA). Esto afecta también a los lechones recién nacidos, cuyo sistema inmunitario aún no se ha desarrollado por completo. Por consiguiente, deben implementarse estrictas medidas de bioseguridad interna y procesos eficaces de limpieza y desinfección para reducir la presión infecciosa y la contaminación cruzada entre lotes, así como la transmisión de patógenos de la cerda a los lechones. La selección de materiales de construcción de baja porosidad que sean fáciles de limpiar y desinfectar mejora estos procesos. Recomendamos duchar y desinfectar a las cerdas antes de que entren en la sala de partos, así como retirar diariamente sus heces.
Agua
Debe garantizarse un suministro ininterrumpido de agua fresca de óptima calidad organoléptica, fisicoquímica y microbiológica. El sistema de abrevado debe ser fácilmente accesible y debe garantizar un caudal mínimo de entre 3 y 4 litros por minuto para la cerda, y de entre 0,3 y 0,5 litros por minuto para los lechones. Se recomienda el aislamiento térmico de los depósitos de agua, el suministro de agua adicional entre comidas y el remojo inmediato del pienso tras su administración para estimular el consumo de agua.
Caracteristicas individuales de la cerda
Durante la fase de transición, la cerda debe presentar una condición corporal óptima, debiéndose evitar la obesidad. Es posible que el tejido adiposo almacene esteroides liposolubles, como la progesterona, lo que retrasaría su reducción antes del parto, debilitando las contracciones uterinas y dificultando la secreción de calostro (Björkman et al., 2020). Los niveles elevados de progesterona posparto pueden inhibir la lactogénesis y reducir los rendimientos (de Passille et al., 1993). Del mismo modo, se recomienda evitar las cerdas con una condición corporal excesivamente deficiente, ya que no podrán superar con éxito este periodo y su fertilidad posterior se verá comprometida.
Es imprescindible prevenir el estreñimiento en las cerdas, ya que esto complica la expulsión de los lechones, prolongando el parto. Además, la reducción de la motilidad intestinal puede conducir a un aumento del crecimiento bacteriano (disbiosis), lo que da lugar a una liberación excesiva de endotoxinas y a altos niveles de estrés oxidativo, desencadenando una reacción inflamatoria local en el intestino. Es importante señalar que las endotoxinas pueden absorberse desde el intestino y afectar a los cambios endocrinos normales asociados al parto (Martineau et al., 1992). El uso regular del sistema de clasificación de heces de Agrifirm permite una evaluación objetiva de la calidad fecal en las cerdas y facilita la aplicación de medidas correctivas adecuadas.
Tratamientos hormonales
El periodo de gestación tradicional de las cerdas (114 días) se ha incrementado con las nuevas líneas de cerdas hiperprolíficas, con gestaciones que en la práctica oscilan entre 113 y 121 días de duración. La inducción farmacológica del parto se lleva a cabo mediante la administración de prostaglandinas, y el parto se produce entre 20 y 36 horas después de la administración. La sincronización de los partos puede facilitar la asistencia al parto y el manejo de los lechones para su adopción y encalostrado. Sin embargo, su uso prematuro puede provocar una reducción del peso al nacimiento, de la función pulmonar y de la vitalidad de los lechones, lo que puede reducir su supervivencia y la producción de calostro. La oxitocina se utiliza en partos prolongados, en ausencia de lechones en el canal del parto, para inducir contracciones uterinas y facilitar la expulsión de los lechones. Sin embargo, una dosis excesiva puede provocar contracciones uterinas excesivas y retrasar el parto, lo que aumenta el riesgo de hipoxia y mortinatalidad.
Manejo de los lechones
El calostro solo está disponible durante 24 horas, y su concentración de inmunoglobulina G (IgG) disminuye rápidamente tras el inicio del parto (Le Dividich et al., 2017). Durante los primeros días de vida, los lechones presentan altos niveles de actividad del inhibidor de la tripsina en el tracto gastrointestinal, lo que impide la degradación de las Ig maternas presentes en el calostro, permitiendo así su absorción en el intestino (Markowska-Daniel et al., 2010). Sin embargo, esta capacidad de absorción disminuye gradualmente hasta 24-36 horas después del nacimiento, momento en el que se produce el cierre fisiológico del intestino, lo que impide su absorción (Rooke y Bland, 2002). La ingesta de calostro presenta una correlación positiva con los niveles plasmáticos de IgG en los lechones a las 24 horas de vida y en el momento del destete (Devillers et al., 2011); por este motivo, es esencial garantizar una ingesta óptima de calostro de 250 ml por lechón (Ferrari et al., 2014). La incapacidad de ingerir rápidamente una cantidad adecuada de calostro se considera una de las principales causas de mortalidad antes del destete (Quesnel et al., 2012), y esto también compromete la supervivencia y el estado de salud tras el destete. La implementación de técnicas de manejo, como la «lactancia dividida», es esencial para promover una ingesta adecuada de calostro de la propia madre.
Nutrición
Durante el breve periodo de transición, las necesidades nutricionales de la cerda experimentan cambios significativos. En la fase final de la gestación, la cerda tiene mayores necesidades proteicas y de aminoácidos para garantizar un crecimiento fetal y mamario significativo, así como la producción de calostro. El proceso de parto requiere una gran cantidad de energía y, posteriormente, la producción de leche genera elevadas demandas nutricionales. Si la ingesta o la composición del pienso son inadecuadas, la cerda movilizará las reservas corporales para garantizar el crecimiento fetal y del tracto reproductivo (Theil et al., 2022). En muchas explotaciones, para facilitar el manejo y la gestión, las cerdas pasan de una dieta de gestación con bajo contenido energético y proteico, y mayor contenido en fibra, a una dieta de lactanción con mayor contenido energético y proteico y menor contenido en fibra al entrar en la sala de partos. Para optimizar los resultados, recomendamos utilizar una dieta de transición.
La fibra es muy importante en la dieta de transición: la incorporación de mayores niveles de fibra soluble, como la pulpa de remolacha azucarera, junto con otras fibras insolubles, reduce el riesgo de estreñimiento, acorta la duración del parto (Oliviero et al., 2010) y proporciona energía sostenida después de las comidas (Serena et al.,2009).
El uso de fuentes de proteína altamente digestibles garantiza un crecimiento fetal óptimo y maximiza la producción de calostro y leche, al tiempo que previene la fermentación no deseada. Se ha demostrado que la inclusión de productos de soja especializados como el HP-270 en las dietas de transición mejora el peso al nacimiento de los lechones y la uniformidad de la camada, además de aumentar la cantidad y la calidad del calostro producido por las cerdas.
Para satisfacer las demandas del parto y la producción de calostro, es necesario aumentar los niveles de energía y la inclusión de grasas en la dieta en comparación con el pienso de gestación. La formulación del pienso de transición debe favorecer la homeostasis del calcio, ya que esto es esencial para mantener la actividad contráctil del músculo liso y las contracciones uterinas, así como la producción de calostro. Mantenga unos niveles adecuados de calcio y un equilibrio electrolítico bajo durante el periodo periparto para generar un pH sanguíneo relativamente ácido que aumente los niveles de calcio libre, reduciendo así los mortinatos y el riesgo de infecciones del tracto urinario.
Manejo de la alimentación
Este es un aspecto que requiere especial atención, ya que tiene un impacto significativo en los resultados. Es de suma importancia utilizar curvas de alimentación adaptadas a las necesidades individuales de cada cerda, evitando restricciones excesivas en la ingesta de pienso para prevenir el estreñimiento y/o las deficiencias nutricionales. Alimentar a las cerdas con mayores cantidades de pienso durante el periodo de transición reduce la duración del parto y el número de lechones nacidos muertos, y mejora la producción de calostro. Sin embargo, cantidades excesivamente elevadas afectan negativamente al parto (Feyera et al., 2021).
Alimentar a las cerdas como máximo 3 horas antes del inicio del parto reduce la duración de este, la necesidad de asistencia manual y el número de lechones nacidos muertos (Feyera et al., 2018). Aumentar la frecuencia de las raciones diarias conduce a un mayor consumo de pienso, lo que ayuda a mejorar el rendimiento productivo y aumenta las tasas de supervivencia de los lechones. Durante las estaciones cálidas, se recomienda ajustar los horarios de alimentación para evitar las horas más calurosas del día y maximizar el consumo de pienso. Los sistemas de alimentación electrónicos automáticos maximizan la frecuencia de alimentación, el consumo y la eficiencia alimentaria, al tiempo que reducen el trabajo manual. Aunque esto supone una inversión significativa, resulta muy rentable.
Estrategias nutricionales específicas
Además de las medidas mencionadas, Agrifirm ofrece la posibilidad de complementar la dieta de las cerdas con ingredientes funcionales, lo que contribuye a mejorar el rendimiento tanto de la cerda como de su descendencia.
- C-Vita es una combinación única de ácidos grasos de cadena media (AGCM) activos que estimulan la inmunidad en las cerdas y su descendencia. C-Vita aumenta tanto la cantidad como la calidad del calostro, al tiempo que aumenta la viabilidad de los neutrófilos (De Vos et al., 2021). Esta estrategia mejora la salud de las cerdas y sus lechones, aumentando sus tasas de supervivencia y rendimiento.
- Vitanox es una mezcla cuidadosamente seleccionada de polifenoles naturales con alto poder antioxidante. Estos polifenoles neutralizan las especies reactivas de oxígeno (ROS) formadas durante el estrés oxidativo en la luz intestinal, protegiendo a las células intestinales de la oxidación intracelular y preservando la integridad de la barrera intestinal. Esto previene la translocación de patógenos, endotoxinas y toxinas desde la luz intestinal al torrente sanguíneo, reduciendo los trastornos metabólicos y mejorando el estado de salud y el rendimiento productivo.
- La adición de un adsorbente de micotoxinas y endotoxinas con eficacia probada in vitro e in vivo, como Vitafix Spectrum, reduce significativamente los efectos adversos de las micotoxinas. Además, este adsorbente captura las endotoxinas en el tracto gastrointestinal, impidiendo su acción local sobre la mucosa gastrointestinal y su absorción en el torrente sanguíneo, reduciendo así susefectos sistémicos.
Conclusión
En conclusión, puede afirmarse que el período de transición reviste gran importancia y marca un punto de inflexión crítico para las cerdas hiperprolíficas actuales debido a los numerosos cambios que se producen. El éxito de esta fase repercute directamente en la productividad, la fertilidad, la prolificidad y la longevidad de la cerda, así como en la supervivencia y el crecimiento posterior de los lechones. Una vez realizadas las evaluaciones pertinentes, se pueden adoptar numerosas medidas correctivas para optimizar y mejorar la situación, incluidas las mencionadas en este artículo. Es imprescindible adoptar un enfoque holístico, en el que la nutrición desempeña un papel crucial.
Referencias disponibles bajo petición.