Los agentes antimicrobianos han desempeñado históricamente un papel fundamental en la lucha contra las enfermedades infecciosas tanto en humanos como en animales. Sin embargo, la comunidad internacional se enfrenta a un doble reto: la financiación insuficiente para el desarrollo de nuevos antimicrobianos y la creciente amenaza de la resistencia a los antibióticos. Si bien están surgiendo soluciones para los problemas de financiación, la lucha contra la resistencia a los antibióticos sigue siendo formidable debido a los diferentes enfoques y a su complejidad.
Avances veterinarios en la gestión de antibióticos
Más que la medicina humana, el sector veterinario está abordando de forma proactiva el aumento de la resistencia a los antibióticos y su uso mediante prácticas sólidas de gestión de las explotaciones agrícolas. Cabe destacar que la reducción significativa del uso de antibióticos ha coincidido con una disminución notable de la resistencia, lo que pone de relieve la eficacia de las medidas proactivas.
Las iniciativas nacionales de seguimiento ponen de manifiesto las tendencias
Bélgica ha puesto en marcha programas nacionales de seguimiento para controlar el consumo de antimicrobianos (AMC) y la resistencia a los antimicrobianos (AMR) en diversos segmentos, incluidos los seres humanos, los animales destinados al consumo humano y la cadena de suministro alimentario. Como parte del Plan de Acción Nacional, se ha elaborado un informe «One Health» sobre el AMC y la AMR en Bélgica, que ofrece información y conclusiones fundamentales.
Análisis comparativo del consumo de antibióticos
A pesar de la complejidad que entraña comparar el uso de antimicrobianos entre la medicina humana y la veterinaria, el análisis del consumo basado en el producto activo sobre la biomasa aporta claridad. Entre 2012 y 2021, ambos sectores registraron descensos, superando el sector veterinario al de la medicina humana con una notable reducción del 40 %. La medicina humana muestra un descenso de aproximadamente el 31 %.
Cabe destacar que se produjo una disminución significativa en el sector humano entre 2019 y 2020, seguida de un aumento en 2021, probablemente debido al impacto de la pandemia de COVID-19 y al posterior retorno a las prácticas médicas habituales. Además, si miramos más allá, hacia 2022, la industria veterinaria experimentó una disminución significativa del 7,5 % debido a sus importantes esfuerzos. Aún no se han publicado datos sobre medicina humana para 2022 (Figura 1).

Figura 1: Comparación del consumo de antibióticos (mg/kg de biomasa) en medicina humana y medicina veterinaria (2012-2021) (fuente: BELMAP2023)
Dinámica del uso de antibióticos veterinarios en Bélgica
Un análisis en profundidad de las tendencias entre 2011 y 2022 pone de relieve reducciones notables en el sector veterinario, especialmente en lo que respecta a los antibióticos fundamentales para la medicina humana. Entre las disminuciones más destacadas se encuentran una reducción del 82,7 % en el uso de fluoroquinolonas y antibióticos de tercera y cuarta generación, y reducciones del 88 % y el 83,5 % en el uso de polimixinas y premezclas, respectivamente.

Figura 2: Ventas totales (mg/kg de biomasa) entre 2011 y 2022 en el sector veterinario de fluoroquinolonas y antibióticos de tercera y cuarta generación, premezclas y polimixinas (fuente: BELMAP2023).
Análisis de datos a nivel de explotación agrícola
En Bélgica, desde 2018 se recopilan datos sobre el uso de antibióticos por sector y categoría de animales a nivel de explotación, lo que abarca cerdos, pollos de engorde, gallinas ponedoras y terneros. El análisis del BD100 (número de días de tratamiento con antibióticos por cada 100 días) en diferentes animales revela que los terneros lecheros y los cerdos destetados son los que más utilizan, y que los terneros lecheros muestran la reducción más significativa en el BD100. Mientras que los cerdos lideran en toneladas absolutas, las ponedoras, las cerdas y las nodrizas muestran un uso mínimo de antibióticos (Figura 3).
Es fundamental tener en cuenta diversos factores que influyen en estas diferencias. Por ejemplo, el sistema de «granjas abiertas» de la industria de la ternera, en el que convergen terneros de diferentes procedencias hasta su sacrificio, genera una mayor presión de infección, lo que requiere un mayor uso de antibióticos en comparación con el modelo de «granjas cerradas» de las industrias porcina y avícola.

Figura 3: Uso de antimicrobianos en BD100 en diferentes especies animales entre 2018 y 2022 (fuente: BELMAP2023)
Resistencia a los antimicrobianos: verdades divergentes
Las tendencias de resistencia varían entre los patógenos humanos clínicamente significativos. El Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM) ha mostrado una disminución en su prevalencia durante la última década, mientras que la E. coli presenta un aumento en los aislados resistentes a las cefalosporinas de tercera generación. Es alarmante el aumento de cepas de K. pneumoniae multirresistentes (MDR), lo que podría provocar un aumento de las tasas de mortalidad entre los grupos vulnerables. Aunque la resistencia en las cepas bacterianas más antiguas parece estar disminuyendo, están surgiendo cepas más nuevas y peligrosas.
En los animales destinados al consumo humano, el análisis de las bacterias comensales revela una situación diferente. La E. coli es el principal indicador, y las cepas totalmente sensibles se encuentran con mayor frecuencia en el ganado vacuno. La proporción de cepas de E. coli totalmente susceptibles (pan-S) aumentó en los cerdos de engorde y los terneros lecheros, mientras que los niveles de E. coli multirresistente (MDR) disminuyeron en los cerdos de engorde y los pollos de engorde. Cabe destacar que las industrias con un uso decreciente de antibióticos también experimentaron descensos significativos en la resistencia.




Figura 4: Evolución de la resistencia (%) de las cepas de E. coli pan-S y MDR en pollos de engorde, ganado vacuno, cerdos y terneros (2011-2022) (fuente: BELMAP2023)
Estrategias para la industria ganadera
La reducción del uso de antibióticos varía según la especie, pero el enfoque sigue siendo la prevención de enfermedades. Esto implica tres aspectos principales: vacunación, bioseguridad y salud animal en general. La vacunación es muy eficaz para prevenir brotes, mientras que las medidas de bioseguridad limitan la exposición a patógenos bacterianos, aunque los retos de implementación difieren según la especie.
A pesar de estos retos, se están realizando importantes esfuerzos. Además de estos elementos, los factores ambientales, como el clima, el tipo de explotación y la ventilación, también desempeñan un papel crucial en la prevención de brotes de enfermedades. Además, garantizar una buena nutrición favorece la salud de los animales y reduce la necesidad de antibióticos. Agrimprove contribuye a ello ofreciendo ingredientes funcionales para piensos que limitan el uso de antibióticos en Bélgica. En general, una gestión eficaz de las explotaciones y el conocimiento de las condiciones de las mismas son fundamentales para reducir el consumo de antibióticos.
Conclusión
El sector veterinario está a la vanguardia en la reducción del uso de antibióticos y la resistencia a los mismos. Sus esfuerzos han dado como resultado una disminución de la resistencia a los antibióticos, lo que convierte a Bélgica en un ejemplo a seguir para otras naciones. Agrimprove contribuye activamente con ideas para combatir el uso excesivo de antibióticos y la resistencia a los mismos, lo que supone un apoyo adicional a esta batalla en curso.