En una industria avícola global que se enfrenta a diferentes retos es de suma importancia limitar al máximo los riesgos relacionados con la seguridad alimentaria, la salud animal, el bienestar de los animales, la sostenibilidad (reducción de residuos) y el rendimiento.  

Manejo de las reproductoras y de la incubadora centrado en la calidad  

El objetivo de cualquier incubadora de pollos de engorde es producir de la forma más eficiente posible pollitos de un día sanos y activos, con el potencial de obtener un excelente rendimiento en granja. Las plantas de incubación son un cruce de caminos donde los pollitos de diferentes orígenes entran en contacto entre sí, lo que aumenta el riesgo de contaminación cruzada. Incluso con el programa de bioseguridad más estricto, el rendimiento de las incubadoras depende en gran medida de la calidad de los huevos para incubar.  

Se está haciendo un gran esfuerzo para evitar que los huevos incubables contaminados entren en la incubadora. La calidad de los pollitos de un día no sólo depende del grado de contaminación con, por ejemplo, E. Coli o Salmonella, sino también del desarrollo embrionario y del periodo de nacimiento durante el proceso de incubación. Para estos factores principales, tanto la calidad exterior como interior del huevo son esenciales y deben mantenerse elevadas durante el ciclo de producción.  

 Khabisi et al. (2011) demostraron que incluso defectos mínimos de la cáscara, como las fisuras en forma de pelo y los golpes en forma de estrella, afectan significativamente a la incubabilidad y a la calidad de los pollitos de un día en las reproductoras pesadas. La incidencia de este tipo de defectos en la cáscara del huevo aumenta a medida que la gallina envejece debido a la reducción del grosor de la cáscara y de su resistencia a la rotura. Adnan Jabar et al. (2019) llevaron a cabo un gran ensayo de campo en condiciones comerciales en el que se compararon huevos fisurados con huevos normales. Además del efecto sobre la incubabilidad y la calidad de los pollitos de un día, las grietas en la cáscara también disminuyeron el rendimiento de los pollos de engorde de manera significativa al afectar negativamente a la mortalidad, la ingesta de pienso, la ganancia de peso y el índice de conversión. Todas estas observaciones han sido confirmadas por nuestras propias investigaciones y pruebas.  

Además de estos efectos sobre el rendimiento, que afectan directamente a la rentabilidad, existe un mayor riesgo de que los huevos se contaminen con E. Coli o Salmonella, lo que va en detrimento de la seguridad alimentaria. Simset et al. (2009) han indicado que la tasa de contaminación cuando existen fisuras puede ser al menos 5 veces mayor que en los huevos normales.  

En la producción de huevos es clave desarrollar una estrategia proactiva para mantener la producción de huevos incubables, la incubabilidad, la calidad de los pollitos de un día y la productividad de los pollos en su máximo nivel. 

También una buena recría de las gallinas, así como la salvaguarda de la seguridad alimentaria, debe ser una prioridad en la agenda y la calidad de la cáscara del huevo es crucial para lograr todo esto.  

Entender la genética  

Al contrario de lo que mucha gente cree, centrarse en la absorción de calcio no es la solución. En circunstancias prácticas normales, la absorción de calcio no se ve afectada negativamente por la edad y, desde luego, no por la cantidad de calcio disponible para la formación de la cáscara. Es la necesidad de calcio la que determina principalmente la tasa de absorción (Bar, 2009). El aumento de los niveles de calcio puede incluso tener efectos negativos en la calidad de la cáscara, como observaron Negoita et al. (2017). También está claro, como se indica en la figura 1, que dada una determinada ingesta de calcio el peso de la cáscara se vuelve constante después de alcanzar la máxima producción de huevos, lo que indica que la deposición de calcio es constante en el tiempo.  

Teniendo esto en cuenta, es evidente que una estrategia para mantener la calidad del huevo, tanto a nivel interno como externo, basada en la mejora de la absorción de calcio o proteína a medida que la gallina envejece no garantizará el éxito. Por ello, los especialistas de Agrimprove han desarrollado una estrategia totalmente diferente, en consonancia con las continuas mejoras genéticas. Esto significa que, dados los intervalos más cortos entre las ovulaciones y las oviposiciones (ya que el rendimiento mejora año tras año), facilitar y mejorar el proceso de calcificación de la cáscara dará como resultado los mejores beneficios posibles. 

Figura 1: Evolución del peso de la cáscara en relación con la edad de las gallinas (ponedoras comerciales, 4 piensos diferentes) (Negoita et al. 2017)  

Conclusión  

Al mejorar las respuestas fisiológica e inmunitaria de las gallinas a los factores de estrés (ambientales), Shellbiotic mejora la calidad del albumen, que no solo es la fuente nutricional para los embriones en desarrollo, sino también la base para la deposición de una cáscara sólida. Por eso, Shellbiotic mejora la calidad de la cáscara, que se refleja no solo en una reducción significativa de los huevos fisurados o golpeados, sino también en una mayor vitalidad de los pollitos de un día. En promedio, los responsables de las integraciones e incubadoras que utilizan Shellbiotic notan mejoras en el número de huevos incubables (de 1,5 a 2,5) y en la incubabilidad (de 1 a 1,5%), lo que finalmente resulta en 2,5 a 3 pollitos más. De este modo, Shellbiotic contribuye a una producción de pollitos de un día más sostenible. 

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Josep Garcia-Sirera
Product manager